miércoles, 29 de marzo de 2017

Jícaras y mancerinas.

Al introducirme en el mundo del chocolate, he descubierto una parte de la vajilla que ahora está en desuso, y que en su momento fue muy frecuente para tomar el chocolate caliente: La mancerina y la jícara.
No se si les habrá pasado lo mismo que a mi, que para tomar el chocolate he usado, tanto en mi infancia, como posteriormente, tazas grandes, vasos o cosas semejantes.
Había visto "platos con taza", que decían específicos para el chocolate, pero que a mi me parecían iguales a los de tomar café, o te. No me había fijado en que los platos tenían una hondonada, o una especie de abrazadera, para evitar que la taza volcara.
Buscando información en internet sobre el chocolate caliente, y todos los ritos que en torno a esta bebida han sido usos y costumbres a lo largo de los siglos, me encontré con una palabra nueva.., mancerina, pues jícara si que la conocía, aunque no como algo específico para tomar el chocolate.
Al principio se tomaba el chocolate bien en elementos indígenas, cuencos realizados con medio coco, o realizados en cerámica policromada.
Como a las colonias llegaban barcos que posteriormente venían a España, y llevaban tazas de té chinas, muy delicadas y sin asa, ahí empezaron a tomar el chocolate los altos mandatarios españoles.
Taza de chocolate, posiblemente de cerámica de Sargadelos.
La taza en la que se toma el chocolate se llama jícara, taza alta y estrecha, de fina cerámica, sin asa.
Bigotera, taza para tomar chocolate y que no deje "bigotes".
La palabra jícara proviene de una azteca,xicalli, que era la vasija semiesférica en la que tomaban el chocolate los indígenas.
Mancerina es la bandeja sobre la que se coloca la taza, y que la "inventó" D. Pedro Alvarez de Toledo y Leyva, Marqués de Mancera y virrey de Perú de 1639 a 1648.
El marqués ideó esta pieza, la mancerina, para poner en esta pequeña bandeja los elementos que acompañaban al chocolate, a la vez que al poner una abrazadera que sujetaba la taza, impedía que esta se volcara.
Hay un momento en el que no se sabe muy bien si llaman mancerina únicamente al plato con la abrazadera, o al conjunto de este con la taza.
Se cuenta que el marqués era muy aficionado al chocolate. Promotor de tertulias literarias, en las que agasajaba a sus invitados con chocolate, veía que en ocasiones las tazas se volcaban sobre los vestidos de damas y caballeros.
También se dice que el marqués podría haber tenido parkinson, un motivo más para querer una seguridad al tener en las manos la taza de chocolate.
Por eso pidió que fabricasen una abrazadera para la taza, y a partir de ahí ese artículo recibió el nombre de mancerina.
Mancerina de Alcora, con forma de concha, al igual que la imagen inferior.
Las primeras piezas se hicieron en plata, en las colonias españolas, por plateros que estaban allí.
Posteriormente fue en la localidad de Alcora, en Castellón donde primero se fabricaron, posteriormente en Talavera, Toledo, y Manises, Valencia.
De las más antiguas conservadas, fueron las que tenían forma de concha, que inicialmente se hicieron en Méjico en plata, y que posteriormente se fabricaron en la península, por la Real Fábrica de Loza de Alcora. Las abrazaderas iniciales eran caladas.
Otras de las formas primitivas eran con forma de parra, y de paloma, en su forma realista, o bicéfala.
Como ya he dicho en otra entrada anterior dedicada al chocolate, fue una bebida de la  aristocracia y de las clases altas.
Al llegar el siglo XIX, desaparecen prácticamente estas mancerinas, y se toma el chocolate en tazas con un asa. y eso es lo que ha llegado hasta nosotros.
Son la jícara y la mancerina unos elementos de la vajilla, casi exclusivos del s. XVIII.
Taza de chocolate prusiana.
En Francia se llamaron "Trembleuses", de Temblar, ya que plato y taza tenian la forma especial para evitar que se vertiese el chocolate o cualquier otra bebida con el temblor.
Se empezaron a hacer en Paris en la década de 1690.
Las fábricas de porcelana más famosas de Europa, como Sêvres y Meissen hicieron trembleuses.
Trembleuse de la fábrica de porcelana de Viena, entre 1730 y 1750.
Las trembleuses se idearon con, o sin tapa.
De cerámica de Sêvres, 1776.








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