jueves, 7 de junio de 2018

La Ruta Romántica de Almendralejo 2018

Otro año más he vuelto a Almendralejo para disfrutar durante un fin de semana de la Ruta Romántica.
El primer año en el que se celebra como fiesta de interés regional.
Son Carolina Coronado y José de Espronceda los protagonistas de esta fiesta, y en torno a ellos se realizan distintos actos.
El viernes nos acercamos a la entrega de premios de poesía José de Espronceda y de novela Carolina Coronado, donde la asistencia de público, al igual que el año pasado, fue escasa. (Los premios se alternan, un año es de novela, y al siguiente de poesía).
Este año tocaba el XVII premio José de Espronceda. Se celebró en el Salón de Actos de Cajalmenralejo.
Posteriormente asistimos a un vino que ofrecía el Ayuntamiento en el Patio del Centro Cultural San Antonio.
Picamos un poquito, y nos sirvió de cena, ya que comenzaba a as 11 de la noche la representación por La Diosa Cómica de la "Noche de Ánimas", en la que actuaba nuestra querida Inma, y en general todos los del grupo, que ya son parte del Clan de Almendralejo, con los que disfrutamos de las fiestas.
A pesar de que la obra puede parecer tétrica, nosotros nos lo pasamos estupendamente recreando "ab libitum" el desconsuelo por la muerte fingida estupendamente por uno de nuestros compañeros. Pedrete, que tiene mucha querencia, de siempre, por lo mortuorio.
Íbamos vestidas de negro, o de oscuro, tipo viudas o lloronas de los entierros. Eramos meras acompañantes a la representación que cambia de escenario y va recorriendo toda la ciudad.
Nos sirvieron estos actos para ir saludando a los amigos que desde otros puntos de España, se habían desplazado para compartir un fin de semana festivo.
El sábado por la mañana era libre, lo aprovechamos para tomar un espléndido desayuno en una de las cafeterias de la ciudad y degustar algunas de sus especialidades.
Al hotel a vestirnos, y después paseo por los jardines de la ciudad para hacernos fotografías, en el patio del Ayuntamiento, y otros lugares de la ciudad.
Paseo por el mercadillo, viendo los distintos puestos, y terminar en otra zona donde había descorche de cava de Almendralejo y corte de jamón.
Lastima que solo pusieran a un cortador. Punto a mejorar para otro año, pues fue un éxito, y las colas, la espera para conseguir el plato de jamón, era muy larga.
Un buen sitio para reencontrarnos con autóctonos, que se han hecho ropas para el fin de semana siguiendo criterios históricos.
Y otros del taller Maria de Melo, que se dedica a hacer ropa histórica de todas las épocas, para teatro, y para todo aquel que quiera algo especial.
Pero sobre todo ha sido el buen humor, las ganas de disfrutar, lo que nos unía.
Por todo el pueblo se repartía gente vestida con ropas de crinolina.
Comida en el mismo sitio de todos los años, donde el menú del día es muy asequible y tienes 4 o 5 primeros, y otros tantos segundos.
Una siesta o descanso en el hotel para reposar un rato y coger fuerzas para la tarde y la noche.
Por la tarde cambiamos de vestuario.
Y es que hay tan pocas cosas que tengan como hilo conductor la crinolina, que cuando podemos ponerlas, lo hacemos con ganas, y no nos cambiamos mas, para darles aire a todos los modelos, porque no hay tiempo, pero si lo hubiera creo que lo haríamos, porque es una vez al año, y al menos yo, es al único de crinolina al que acudo.
Por la tarde una ruta literaria sobre el romanticismo, con un itinerario que incluía los lugares mas emblemáticos de Almendralejo.
Carolina Coronado, interpretada por Inma, junto a su esposo y otros personajes, nos guiaron a todos los asistentes, que eramos muchos, por todos los rincones.
En este caso, fue una lástima el tema de megafonía, porque la verdad es que salvo los más cercanos a los protagonistas, el resto casi no nos enteramos de lo que que hablaban.
Por este motivo no la finalizamos. 
Nos fuimos a una terraza, donde tomamos algo, y después cenamos. Pues afortunadamente el tiempo era estupendo.
Buscamos un rincón recogido donde aislarnos un poco de todo el barullo, y la mucha gente que había por todas las calles.
Un gusto poder charlar tranquilamente con la gente. Saber de sus vidas, de sus cosas.
A una hora prudente nos retiramos al hotel. Nos quedaba todavía el domingo. Más tranquilito, pero no pensábamos desaprovechar la mañana.
Y aquí pongo el punto final al fin de semana en Almendralejo.
Ha sido un placer repetir un año más. Reencontrar a tanta gente estupenda, y descubrir nuevos.







martes, 5 de junio de 2018

Sombrero de crinolina

Les muestro en esta entrada un sombrero de la época de crinolina.
Hasta ahora solo había hecho capotas, que son las más conocidas, durante las décadas que abarca la crinolina.
Tenía ganas de algo diferente y un poco multiuso, que me sirviera para varios vestidos.
Miré muchas imágenes, tanto de fotografías de la época, como de sombreros que han llegado hasta nosotros.
Como pueden ver, la mayoría son de paja.
Con un lazo alrededor de la copa, en la unión con el ala.
Algunos tienen flores y otros no.
Los hay en color natural de la paja, o teñidos en colores oscuros.
Los utilizan tanto las niñas y las jovencitas como las mujeres adultas.
Algunos de ellos llevan el reborde del ala en otro color.
Los hay con el ala recta o con el ala vuelta hacía arriba. 
Se llevan tanto con vestidos mas informales, faldas con blusa, como en vestidos de una cierta gala.
No son exclusivos de verano, pues aparecen con capas y manteletas
Les pongo algunas imágenes de sombreros de la época de crinolina que han llegado a nuestros días.
Y  el que me sirvió de inspiración
Haber elegido ala recta, se debe únicamente a que hace tiempo había comprado esta base de paja, con una pequeña copa, que podía encajar bien con lo que yo buscaba.
Una vez puesto, pierde el aspecto de canotier, porque la copa se abomba, deja de ser tan plana.
Como el ala de mi base tendía a caer, decidí colocarle un alambre alrededor de todo el ala, para que mantuviese la forma, y para tapar ese alambre le coloqué un bies blanco, que podía ir con todo.
Igualmente el adorno de la cinta de terciopelo azulón, ha sido casual, porque la tenía en casa. La tenía en tres o cuatro colores, amarillo, rosa, morado y azul, y pensé que al tener una falda de cuadros en tonos azules, ese sería el color elegido.
En la parte delantera le he puesto una flor de seda blanca que hice en el curso de flores de seda, aunque no es la definitiva, pues tengo alguna flor antigua que creo le quedará mejor, pero como lo hice muy poco tiempo antes de ir a Almendralejo, no me daba tiempo a colocarle un buen sistema para unirla al sombrero, ya que no quería pegarla.
Todos los elementos del sombrero están cosidos, no hay pegamento de ningún tipo.
Tiene un grupo de tres en los laterales anteriores, y de seis en los laterales posteriores.
Cada uno de estos es de 12 centímetros, como son dobles, 24, por seis que tiene el grupo, 144 cms ese grupo.
Sumándoles los delanteros, la cinta entre los grupos, y lo que cuelga por detrás, hace unos seis metros de cinta de terciopelo.
Están cosidos solo con una puntadita, lo que les deja mucha movilidad.
Es una de las cosas que más me gusta, que los "bucles" de la cinta se bambolean, caen, se mueven.
Para los lazos de atar he usado unos trozos de chantillí que tenía por casa, ya que no quería ponerle más cinta de terciopelo, u otra en color azul o blanco que le diera mucho protagonismo a este adorno.

Quería que fuera la copa y el ala con sus adornos los que atraparan la vista.
No corté la cinta en ningún momento. Va de una sola pieza, y me arreglé para, después de varios intentos, que cubriera todo el borde de la copa.
Se puede quitar. No va cosida de forma permanente al sombrero, Para que si quiero, pueda usar la base para otros adornos.
Toda la cinta de terciopelo va cosida a una pieza interior de goma ancha. 
Para que se ajuste al perímetro de la copa. Y también porque le da mas cuerpo a la circunferencia central.






Translate