lunes, 2 de enero de 2017

Ropa Tradicional de montaña. Javier Emperador

Para comenzar el año les mostraré las fotos de una representación que hicimos poco antes de Navidad convocados, dirigidos, animados y todo lo que se les ocurra, por Javier Emperador, alma de esta representación.
Aunque el fin que yo pretendo es que vean ropa tradicional de montaña leonesa, pero que bien se puede extender a otras zonas, y que tal vez les pueda servir de inspiración para aquellos recreadores que asisten a eventos con ropa de este tipo.
Es lo que a mi me sucede cuando vamos a batallas napoleónicas, en las que evidentemente los protagonistas son los soldados y los mandos, pero en las que nosotras encajamos como aguadoras, o personal de a pie, del pueblo, que a veces se unía y seguía a los ejercitos.
En la representación se pasaba por cantos de ronda, boda, ramo de novia, jotas y otros bailes. Era mucho más que una exposición de las danzas típicas de una zona, ya que también los deportes tuvieron un sitio y fue una de las cosas que más gustó a los asistentes con la "lucha leonesa" en el escenario.
Javier cuidó mucho todo lo relacionado con la indumentaria, desde el calzado, donde algunos salíamos con madreñas o galochas, albarcas y otros, hasta la joyería de las mujeres.
Nada se le escapó a sus minuciosos repasos de cada uno de los presentes.
Si se fijan, las sayas de las mujeres, en paños, estameñas y bayetas, fundamentalmente, son de colores oscuros, sufridos, para el trote diario. Largas, cercanas a los tobillos, y como mucho una cuarta por encima de ellos en alguien alto. En las bajitas, mas vale tirar hacia el tobillo, que hacia la rodilla.
No tan largas como las de las señoras de las clases altas, que en esos momentos eran hasta el suelo, pues llevarlas un poco más cortas facilitaba el movimiento, que no se mancharan de tierra o barro, y su amplitud les daba libertad para las faenas cotidianas que eran muy numerosas en una mujer de campo.
Es en el torso donde los colores fuertes toman posesión de los tejidos, y los pañuelos se tornan floridos, estampados, y todos los colores del arcoiris se pueden ver en ellos.
Los pañuelos de hombros en este caso son de palma o mil colores. 
Al busto camisas con justillos, o chambras.
Pañuelos de cabeza atados arriba, más o menos adelantado el nudo, pero sobre la frente, no a media cabeza, ( me refiero al borde del pañuelo), como se ve frecuentemente en algunas mujeres actuales que tratan de recrear. 
La inmensa mayoría de las fotos son de "Regionales Rosa", que amablemente nos las cedió a todos los participantes, ya que al estar muy oscuro, las que sacaron el resto de la gente quedaron bastante mal.
Los mandiles son amplios, cubren toda la delantera, y largos. La mayoría en algodones. Por sencillos que sean muchos de ellos tienen algún adorno.
Pueden ver diversos calzados y medias, y si amplían algunas de las fotos, se aprecian las faltriqueras, que son bolsillos externos, que en el lado derecho, servían para guardar algunas cosas, y en los que las mujeres volcaban sus habilidades costuriles o bordadoras.





jueves, 29 de diciembre de 2016

Indumentaria del pueblo: Blusa finales del XIX.

Necesitaba hacerme ropa básica, lo que se llama de "fondo de armario", para recreaciones en las que en vez de ir de "estupenda", bien sea napoleónica, crinolina, fin de siglo...etc, fuese de gente del pueblo, de clase baja.
Es cierto que tengo sayas de estameña y otras cosas, pero son muy pesadas, y algunas demasiado centradas en un territorio concreto.
Quería algo más ligero, que se pudiera encuadrar en cualquier zona, y un poco también, en cualquier época.
Busqué ropa básica: una saya que igual se puede encuadrar en zona de montaña que en valle, de principios o de finales del s. XIX, y a partir de ahí la parte superior de la indumentaria, que varía algo más según la década, podía variarla con diferentes cosas que tengo.
Me dejaron ropa antigua para una representación, y copié algunas cosas.
Pretendía darle un aspecto antiguo, usado.
Soy fan de las series inglesas. No me gustan las series de televisión españolas en las que sus actores salen con ropa que parece de estreno, recién salidas de la tintorería y la plancha.
Por eso busqué telas, o viejas, o actuales paro sin fibras sintéticas.
Para la blusa usé una sábana de algodón vieja, que teñí en color granate, aunque quedó más clara de lo que yo pensaba.
Tuve que hacer varios tintes, ya que en el primer intento no quedó homogéneo, y después en los sucesivos, pretendía que tomara más color.
Me dejaron para copiar una antigua, y muy zurcida. A partir de ella hice la mía. con una estructura muy similar.
En este caso era una prenda de finales del s. XIX o principios del XX, pues las mangas jamón o "pata de cordero", así lo atestiguan.
También es cierto, que las modas en las clases bajas llegaban algo más tarde, y se mantenían más tiempo, porque su acceso a las corrientes innovadoras en la indumentaria era más lenta, son más conservadoras, y mantienen más tiempo los prototipos.
Al ser una camisa de labor, era cómoda, sin ajustar demasiado, y sin ballenas o estructura encorsetada.
Algo más larga por el delantero que por la espalda. Era la forma de solventar no llevar pinzas en el pecho.
La espalda de una pieza, sin cortes, ni pinzas. 
Delantero con canesú de tablitas que dan el vuelo necesario para el pecho.
El cuello de la antigua lleva corchetes para poner algo, que no sabemos que era, así que yo lo resolví con una pequeña y discreta puntilla.
Al igual que en la antigua le puse unos pequeños botones, con la tela de esta zona, con las rallas en horizontal, en vez de en vertical, que es como va el resto de la blusa.
Armarla es muy sencillo. partí, para la espalda de un patrón normal del Burda, de mi talla, y el resto fue un poco a ojo.
Me gusta como ha quedado, muy cómoda, fresca, y con aspecto usado y vieja.















domingo, 25 de diciembre de 2016

Nacimiento en el Museo de Las Artes Decorativas

Quería felicitar la Navidad a todos los que siguen este blog, y pensé que nada mejor que el maravilloso Nacimiento que vi a principios de mes en el Museo de Las Artes Decorativas, en Madrid.
Todo el museo me pareció fantástico, con cientos de piezas de todo tipo del s. XIX, pero en concreto este Nacimiento merece un punto y aparte.
Por la delicadeza de sus figuras, con expresiones en sus rostros absolutamente naturales.
Por unos trajes en tela que tienen hasta los mínimos detalles.
No tienen mas que ver este traje . Si pueden aumenten la fotografía. Son un lujo.
Fotografíar el nacimiento no es sencillo, porque está detrás de un cristal, con lo cual los brillos están asegurados si no acercan al máximo la cámara al cristal. 
Por la ambientación que consiguen darle a todo el conjunto, con unos fondos de columnas muy grecoromanos.
Pero no quiero desviarme del objetivo inicial de esta entrada, que es desearle a todos ustedes una Feliz Navidad.
Los mejores deseos que tenemos en estas fechas para los que nos rodean quiero, de corazón, que se hagan realidad para cada uno de ustedes.
Salud, Paz, Amor y Trabajo estén en sus vidas y en las de sus seres queridos.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Curioso pericón de payaso con bordados de cadeneta.

No se si es casualidad o es que hay más abanicos que otras cosas de la época victoriana para la venta, el caso es que yo encuentro abanicos fundamentalmente.
El otro día me he encontrado en un mercadillo tres abanicos, de los cuales solo me interesaba uno, pero me hicieron buen precio por los tres...y me los llevé.
Este es un pericón en muy buen estado, con un "pais" en el que viene un payaso lanzándose de un trampolín.
Pero lo diferente, y que es lo que me llamó más la atención, porque en ninguno de los otros pericones aparece esto, es que viene bordado en cadeneta el reborde de las figuras, y algunas flores.
Tal vez en la fotografía no se aprecia, pero el traje del payaso, en amarillo, va rebordeado en cadeneta dorada, y el aro por el que pasa, en cadeneta azulona.
Las ramas y tallos de las flores son todas de cadeneta, y aquí si se aprecia mejor.
 La flor azul también rebordeada en dorado.
No se de que madera es el varillaje. Todo el en perfecto estado.
Calada  y con dibujos en las varillas.
El ojo o clavillo.
Detalle de la guarda y los dibujos en la madera,
Parte posterior del abanico, que lleva tela doble, pero en la posterior no hay ningún dibujo ni bordado en el país.
Guarda posterior, con igual decoración que la anterior.
Parte posterior, en el que se aprecia un varillaje con calados, pero sin otro tipo de adornos, al contrario de lo que sucedía por la parte anterior.













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