lunes, 7 de enero de 2013

Puntillas teñidas.

Hace tiempo, un año más o menos, encontré en un rastro los restos de una tienda de novias; en el que había retales de arreglos en los vestidos, y por un buen precio, en dos domingos diferentes, cogí unas cuantas piezas, que ya les iré enseñando.
No sabía para que me servirian, o en que las podía usar, pero mi síndrome de Diógenes pudo más que la sensatez, y me volví a casa con lazos, retales, restos de una falda, una capa, etc.
Como todos ellos son de un blanco inmaculado, y para hacer recreación no van mucho, he teñido con te unas puntillas, en plan experimento, para meterme con alguna cosa en el futuro.
Estoy muy contenta del resultado. No sabía si eran fibra, seda, mezclas, y si cogería el tinte o no.
Anoche busqué te por casa, del añejo, pues en distintos viajes he comprado, y como somos muy poco teteros, se han quedado las bolsas sin usar. Así que cogí una de hace más de 15 años (Lo compré en la India, y ya hace esos años que fuí), pero si bien para un experto en tes le parecería muy seco, o pasado, la función de teñir la realizó estupendamente. Lo que les quiero decir con esto, es que creo que cualquier te sirve. No es necesario que sea de bolsitas. En mi caso venian las hojas un poco trituradas, pero no mucho.
Les pongo el antes y el después de teñir. Aunque son  diferentes piezas, antes de teñir tenian exactamente el mismo color blanco. Después del te, ha quedado amarillenta. El color ideal para los trajes victorianos.
Tiene una dificultad, y es que en mi caso llevaba cosido un trozo de tela, que he tenido que ir quitando, a mano, con cuidado de no cortar la puntilla, y ha sido muy latoso, pero ha mercido la pena. Ven la diferencia en la foto, con y sin la tela inicial, restos del vestido al que estaba cosida, y que cortaron.
Son otros trozos, retales de otro tipo de puntilla, encaje, que en su momento usaré para hacer una blusa, después de teñir convenientemente.
Detalle de la tela, sin teñir, ni manipular de ningún modo. Como el primer experimento resultó bien, espero hacer lo mismo con estos trozos y sacar una blusa.
Hay muchos tutoriales en internet del proceso de teñir con té, que es sencillisimo.
Quiero ponerlas de adorno en algún vestido o traje de finales del s. XIX, del estilo que les pongo en las fotos de abajo. (Aún no tengo el modelo definido) .
Como les decía no se exacatamente lo que haré con ellas. Como son trocitos muy pequeños pueden usarse tipo babero, como en este modelo.
Con un traje oscuro, con pequeños detalles alrededor del cuello, por delante y detrás.
En el interior del cierre delantero, que se vean solo los piquitos que asoman.
En los puños y adornos delanteros de la chaquetilla.
En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

miércoles, 2 de enero de 2013

Madroñera antigua


En los regalos de estas Navidades les enseño uno que tiene relación con el blog, y que me ha hecho mucha ilusión.
Es de segunda mano. Le faltan dos madroños. Por lo demás está perfecta.
No me va a quedar más remedio que hacer un traje de goyesca...., pero será más adelante. La verdad es que las imágenes que encuentro de trajes de goyescos, son mayoritariamente anteriores a la época imperio, o de las corridas goyescas de Ronda, y salvo las que les pongo en esta entrada, poco más veo.
Iré buscando con calma.
No soy capaz de coger la prenda entera, así que hagánse a la ídea de que al ser simétrica en la parte más larga, es igual al lado que falta,  pongan con su imaginación lo que no se puede ver en las fotos.
Los madroños son aterciopelados. A diferencia de unos que tengo comprados hace años, y que he puesto en un vestido, que son de algodón y tal vez algo de fibra.
Con cordón de pasamanería uniendo los madroños, y una tira de terciopelo enrollado circunvalando la zona central.
No se muy bien como llamarla, pues es una madroñera, pero no para poner atrás. en la cabeza, sino para ponerla sobre la peineta.
No se lo antigua que será, pero debajo de la tira de terciopelo lleva una cinta negra que ha perdido el color, como sucede en muchos negros antiguos de los trajes victorianos.
Duquesa de alba pintada por Goya, y Mª Luisa reina. Ambas con detalles de madroños en el traje. Y la duquesa con una caramba en el pelo.
Otra imagen goyesca, con madroños en el vestido, en las mangas.

                                   No por mucho madrugar amanece mas temprano.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Feliz Año 2013

Como mañana estaré muy liada preparando la cena, poniendo la mesa, y ultimando detalles; me adelanto unas horas.
Cuando ya no queda casi nada de este 2012....
Momento de repaso del año que se va y de buenos propositos para el que llega.
Darles las gracias a los que siguen el blog, o se pasan por el de vez en cuando.
Gracias también a los que dejan comentarios de ánimo o de crítica constructiva, con todo se crece.
Mis buenos propositos para este año respecto al blog, son de dos tipos: hacer un número mímino de tres entradas por mes. (Hasta ahora lo he cumplido), y a nivel de estructura, me gustaría poner la posiblilidad de búsqueda por temas, pero como ya saben soy muy mala con estas cosas, así que tendré que aprender. ( Lo escribí ayer, después de lo cual me puse manos a la obra...y ya ven que casi lo tengo).
Brindar con ustedes por los 365 días que se van, (aquí estamos para contarlo ), y por los 365 que vienen , y que esperemos sean dulces y amables en nuestras vidas.
Espero, sinceramente, seguir contando con ustedes, seguir disfrutando con el blog; mejorando, pues tengo mucho que aprender, y en este punto les animo a que me digan cosas que les parecen las entradas.
Espero que les gusten las imágenes que les he puesto. A mi me encantaron cuando las vi, y como en el blog en que las conseguí tienen maravillas, les dejo el enlace por si les puede ser de ayuda.
Tiempo dormido, tiempo perdido.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Abanico antiguo de plumas de marabú. Fan Ostrich feathers, Eventail de plumes

Poco a poco he ido consiguiendo una pequeña colección de abanicos. Ya les he mostrado dos de lentejuelas, uno de plumas blancas y negras, y otro "japonés".
Les enseño un abanico de plumas de marabú. Podría abrirse más, pero siempre trato de no forzarlos.
Los abanicos de plumas fueron muy frecuentes de 1890 hasta principios del siglo XX.
Se correspondió con la época de explendor de las plumas en los sombreros.( Plumas por todos los lados ).
Como se ve en la primera foto, y en la tercera, tiene una especie de "moño", en el fimal del abanico. con una mayor concentración de plumas.
Su envergadura es de casi 40 cms.
El varillaje supongo es de falso carey, como en otros muchos de la época. Material que se usaba para infinidad de cosas, desde gafas, a cajitas.
 Como pueden apreciar en las fotografías de 1890, aparecen con abanicos de este tipo y trajes de calle. (Pensaba que eran para trajes de fiesta o noche).
Si tienen ocasión visiten en Londres el Museo del abanico, inaugurado en 1990.
En España merece la pena mencionar los abanicos de la colección Jimenez-Cossío en el Museo Das Mariñas. En el enlace que les pongo habla de dicha colección, y de la historia del abanico en general.
La datación de abanicos me parece complicada. Pero en el caso de los que son de este tipo es más fácil.
Es un tema complejo, no solo por la evolución en el tiempo, en las diferentes épocas. También porque había abanicos de tarde, mujer, hombre, noche, etc.
Por eso prefiero ir a las cosas más sencillas. Los de plumas de este tipo...fimales del XIX y principios del XX.
Las plumas utilizadas en la construción de los abanicos fueron de todo tipo.
 Las más caras y cotizadas eran las de avestruz, pero como pueden ver desde las de faisan a gallina sirvieron para el tema.
 ¡ No me digan que no son preciosos ¡ Actualmente se pueden encontrar en el mercado abanicos de plumas, que "dan el pego", y se parecen mucho a los victorianos, a unos precios muy asequibles.








Uva a uva, llenó la vieja la cuba.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Vestido Imperio, amarillo


Cuando acabé toda la otra ropa Imperio, me dije que era suficiente, y que en mucho tiempo no haría nada de esa época, pero ya saben  "El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra".
Y pensé en hacer otro que vi , y que tenía un bordado....tendría que bordar ¡
El caso es que ya está finalizado.
Hace un mes más o menos que lo terminé, y aunque faltan los típico flecos de siempre....se lo enseño.
Mi inspiración ha sido la siguiente:
 El mío es más sencillo, con menos bordados, pero eso siempre se está a tiempo de corregirlo. 
 Lo que si querí era "el espirito", color amarillo suave. tela muy ligera, tonos amarillos, verdes secos y rojos.
Y el resultado es el siguiente:
Lo pongo sin parte de abajo del vestido para que se vea lo transparente de la tela.
Con caida, liso en la delantera, y fruncido en la espalda.
La forma de cerrar la he hecho con ojales por los que irá un cordoncillo fino.
Con ojales en los dos lados, y una parte inferior, por si se abre algo, pra que no se vea la tela de abajo.

Le hice también un chal de la misma tela, de más de dos metros de largo, que es la medida que ellas llevaban, pues con los chales actuales cuelgan muy poco, y no da la imagen de entonces.
En este caso un chal muy fino, nada que ver con los pasley del momento, que siendo de la misma larfura eran bastante más anchos.
Creo que si hubiera sido medio metro más largo, estaría mejor. Pero tengan en cuenta que está colgado del cuello del maniquí, y no en sus brasos, como las imágenes anteriores.
Hice también un ridículo muy sencillo, que no me atrevo a terminar, pues sigo con la duda de añadirle más bordados.
Se ve n un lateral del vestido, es un cuadrado, que irá fruncido en la parte superior.
He dejado un gran cuadrado de tela para hacer un turbante, muy de moda en aquella época , como ya puse en otra de las entradas. Le falta algo de color, tal vez unas plumas, pero como no he encontrado nada de plumas en color rojo overde, no se exactamente con que darle el color, tengo que seguir investigando.
El bordado es a cadeneta. con dos pestañas y tres tiras de terciopelo amarillo.
 El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

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